A quince minutos del centro de Madrid hay una casa donde no oirás Madrid.
Ni los coches.
Ni las prisas.
Ni a nadie que no hayas invitado.
Déjame contarte qué la hace distinta.
La villa está en La Moraleja, la urbanización donde el lujo de verdad es la privacidad.
La parcela es grande, arbolada y completamente resguardada.
Desde la calle no se ve la casa. Y eso, aquí, vale más que cualquier acabado.
Dentro, la arquitectura mezcla líneas contemporáneas con la calidez de una casa para vivir todo el año.
Grandes ventanales al jardín.
Luz por todas partes.
Y espacios que funcionan igual para una cena de veinte personas que para un domingo de pijama.
Los mejores colegios internacionales, el club de campo y el aeropuerto están a un paso.
Madrid, cuando lo necesitas, está aquí mismo.
Cuando no, no existe.
¿Se puede negociar el precio?
No.
Porque lo que se vende aquí es tranquilidad con código postal de los que no se repiten. Y eso no se regatea.
Abstenerse curiosos, comparadores de €/m² e inversores somnolientos.
¿Lo que la hace distinta?
Que puedes tenerlo todo de Madrid sin tener que aguantar nada de Madrid.
Muy pocas casas pueden prometer eso.
Esta, sí.